El arte no se toma vacaciones. Muestras para disfrutar en verano
Por MARÍA PAULA ZACHARÍAS
Con el refugio del aire acondicionado, espacios silenciosos para aquietar la mente y el
incentivo de una ciudad con poco tránsito, visitar los museos y centros culturales de Buenos
Aires se puede volver un buen plan de vacaciones. Muestras para viajar a Brasil o a Egipto,
experiencias inmersivas de alta tecnología, exhibiciones que abren el apetito, que ponen
música, que llevan a soñar con Mar del Plata o con vidas palaciegas: la ciudad ofrece planes
para pasar un verano a puro arte.
El pop brasileño se respira en Malba hasta el 2 de febrero, con Pop Brasil: vanguardia y
nueva figuración, 1960s-70s. Se trata de un conjunto representativo de más de 120 piezas de
50 artistas, entre las que se encuentran obras del acervo de la Pinacoteca de San Pablo, y de
las colecciones Roger Wright -considerada una de las más importantes de arte en Brasil-
Malba y Costantini. Incluye obras de Anna Bella Geiger, Antônio Dias, Claudio Tozzi, Hélio
Oiticica, Mira Schendel, Rubens Gerchman, Wanda Pimentel y Wesley Duke Lee, entre otros
protagonistas fundamentales del período. Pop, color, alegría, selva? esta muestra respira
aires del Amazonas y tiene su propia música en Spotify
MIRA SCHENDEL, S/T. EN EL MALBATERESINHA SOARES, ELE TOCOU AS CORDAS DE MEU CORACAO. EN EL MALBACLAUDIO TOZZI, ASTRONAUTAS. EN EL MALBA
La otra opción es Malba Puertos, que es fuera de la ciudad, en Escobar, con reserva natural y
lago artificial, senderos y reposeras para disfrutarlos, arte al aire libre, buenas exhibiciones
y un nutrido plan de actividades y talleres. La exposición temporaria de verano es Florencia
Böhtlingk: Juro que todo esto sucedió en un día. Obras 2010-2024, y continúa hasta el 8 de marzo.
Anclada en la tradición del paisaje y del retrato, bajo el dominio de una ?urgencia de registro?,
en palabras de la artista, y con el color como disparador, su pintura trae reminiscencias
del arte popular e ingenuo, a la práctica del grabado, y a algunos códigos formales del arte
prehispánico. Son 90 pinturas para detenerse y mirar de a una. También están la familia de
barro de Gabriel Chaile, que estuvo exhibida en la Bienal de Venecia, y una instalación en el
jardín de Florencia Sadir.
Pero si de viajes se trata, el más lejano es el que propone el Museo Nacional de Bellas Artes,
con la muestra Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina, con curaduría de
los investigadores Sergio Baur y José Emilio Burucúa (puede visitarse hasta el 1 de marzo).
Más de 180 piezas provenientes de colecciones egipcias públicas y privadas de nuestro
país. ?Esta exhibición constituye un evento inédito tanto para el Museo Nacional de Bellas
Artes como para el público argentino, pues se presentan por primera vez en la historia de la
institución piezas egipcias que van desde antes del año 3.000 a. C. hasta el siglo VI d. C. Este
invaluable legado cultural, integrado por máscaras, joyas, sarcófagos, papiros, estatuillas
y amuletos pertenecientes a distintas dinastías faraónicas, se despliega aquí en diálogo
con obras literarias, fílmicas y artísticas de los siglos XX y XXI, cuyos autores encontraron
inspiración, desde nuestro país, en el imaginario del antiguo Egipto?, explica Andrés Duprat,
director del museo.
Hay visitas guiadas los fines de semana y un taller de dibujo en sala, Bocetos guiados,
destinado a adolescentes y adultos. Otras dos muestras temporarias para ver en enero:
Carlos Gorriarena. Retrato de un momento, que celebra el centenario de nacimiento del pintor
argentino, y Fernando Maza: La construcción de la pintura, que presenta más de cincuenta
óleos y acuarelas del artista. Y hasta el 15 de febrero, se pueden conocer las obras de los
ocho ganadores del Premio Nacional a la Trayectoria Artística 2025: Perla Benveniste, Juan
José Cambre, Eduardo Costa, Daniel García, Vechy Logioio, Oscar Smoje, Julie Weisz y Marcos
Zimmermann.
MUESTRA CIENCIA Y FANTASÍA, EGIPTOLOGÍA Y EGIPTOFILIA EN LA ARGENTINA. EN EL MNBAMUESTRA CIENCIA Y FANTASÍA, EGIPTOLOGÍA Y EGIPTOFILIA EN LA ARGENTINA. EN EL MNBAMUESTRA CIENCIA Y FANTASÍA, EGIPTOLOGÍA Y EGIPTOFILIA EN LA ARGENTINA. EN EL MNBA
En el Museo de Arte Moderno hay una exposición de espíritu marplatense, también con
playlist propia, Terciopelo Club . El artista Daniel Basso sumerge al visitante en su
Mar del Plata natal: el recuerdo agridulce de la costa atlántica, la noche y su alegría vacua, la
belleza cotidiana del diseño comercial. Con objetos de una gran capacidad de fascinación, entre
la escultura, la arquitectura y el puro ornamento, Basso construye simulacros tan habitables
como artificiales: motos, bares y sillones de espíritu lúdico, con cambios de escala, trucos
ópticos y contrastes de texturas y colores. Los años noventa, la decoración de los clubes
nocturnos, los clichés del turismo popular y la exaltación de las superficies llevan al límite
la excentricidad de la forma. En el Moderno también se puede visitar la muestra de pinturas
puertas adentro, Interiores, de Víctor Florido, más de una década de producción. Atmósferas
sensibles, pura realidad interior. Para Florido, la pintura es un ejercicio de introspección.
?Me gusta pensar la obra como un acontecer inesperado, algo que no estaba planeado ni se
proponía una finalidad?, dice el artista.
DANIEL BASSO, TERCIÓPELO CLUB . EN EL MAMBADANIEL BASSO, TERCIOPELO CLUB, MUSEO DE ARTE MODERNO (FOTO: GUIDO LIMARDO).
Una muestra que abre el apetito es la colectiva Políticas del sabor, curada por Larisa Zmud,
en el Centro Cultural Recoleta. Reúne obras que exploran el universo de la cocina como
territorio político y poético donde arte, feminismos y prácticas comunitarias se entrelazan. El
acto de cocinar como una forma de pensar, cuidar y transformar lo común. La integran obras
emblemáticas como la foto de Marta Minujín pagando la deuda externa a Andy Warhol con un
choclo, la videoperformance Marabunta de Narcisa Hirsch, la mesa de papas de Víctor Grippo,
las ollas populares de Gabriel Chaile, los collares de fideos de Marcela Sinclair y más piezas
de Grupo Escombros, Clemente Padín, Lucía Reissig, La Chola Poblete, Ignacio Tamboranea,
Hoco Huoc, Tiziano Cruz, Gabriel Baggio, y varios colectivos. ?La comida no solo alimenta
cuerpos, sino que también actúa como una práctica política capaz de generar nuevas formas
de comunidad. La exposición indaga cómo las intersecciones entre los feminismos populares,
los ecofeminismos, las prácticas artísticas colectivas contemporáneas y las ollas populares
crean dimensiones más inclusivas e igualitarias que exceden lo estrictamente culinario y
artístico para desbordarse en la vida. Estas prácticas, al entrelazarse, tienen la potencia de
reconfigurar lo real, desafiar sus estructuras hegemónicas y proponer nuevas formas de
cuidado?, escribe Zmud.
MARTA MINUJÍN PAGANDO LA DEUDA EXTERNA A ANDY WARHOL CON UN CHOCLO, EN POLÍTICAS DEL SABOR, CC RECOLETA.LARISA ZMUD Y JUAN MINUJIN, EN POLÍTICAS DEL SABOR, CC RECOLETA.
Si se quiere saber qué están produciendo los artistas hoy mismo, lo mejor de cada uno está en
las muestras colectivas de los finalistas en varios concursos. Grandes exposiciones de obras
hechas con el espíritu de dar la máxima expresión, y a diferencia de las ferias, sin interés
comercial. La más grande de estas muestras es la del Salón Nacional de Artes Visuales,
que en la edición 112 presenta las 219 obras seleccionadas en el Palacio Libertad. Se trata
del Palais de Glace (que está cerrado hace años, pero funciona en otros edificios). El diseño
curatorial de Rodrigo Alonso reúne obras seleccionadas entre las casi 3.000 obras postuladas
de artistas de todo el país, en varias categorías: Pintura, Dibujo, Escultura, Artes del Fuego,
Diseño, Espacio no disciplinario, Gráfica, Instalaciones y Medios Alternativos, Fotografía
y Textil. Tras un receso en enero, se puede visitar a partir del 11 de febrero hasta el 29
de marzo. No hay que perderse los tres premios adquisición: el video de Juliana Iriart, la
escultura de Martín Di Girolamo y la fotografía de Leo Vaca. También están las muestras del
concurso Klemm, Uade, y en el Sívori, el Salón Manuel Belgrano, en los bosques de Palermo.
Gran plan, ver la exposición y después cruzar a alimentar los patos del lago.
SALÓN NACIONAL DE ARTES VISUALES EN EL PALACIO LIBERTAD (EX CCK).
Más palaciega es la muestra de Laura Orcoyen, El fin es el principio, en el Museo Nacional de
Arte Decorativo hasta febrero. El Palacio Errázuris tiene jardines franceses y una confitería
para completar la salida. Orcoyen, reconocida diseñadora e interiorista con más de cuatro
décadas de trayectoria, traza una exploración poética y sensorial sobre las correspondencias
entre los mundos visibles e invisibles, en la que el diseño se convierte en un puente entre
arte, filosofía y naturaleza. Interviene los distintos ambientes del palacio, con múltiples capas
de información, desde la filosofía, biología, alquimia, astrología y tecnología. El recorrido
resuena además con la colección permanente del museo y con la participación de destacados
artistas, como Elba Bairon, Leo Battisteli, Esmeralda Escasany y Martina Quesada.
LAURA ORCOYEN, EL FIN ES EL PRINCIPIO. EN EL MUSEO NACIONAL DE ARTE DECORATIVOLAURA ORCOYEN, EL FIN ES EL PRINCIPIO. EN EL MUSEO NACIONAL DE ARTE DECORATIVO
En la Boca, Fundación Proa presenta El orden imposible del mundo. Arte Contemporáneo, una
exposición curada por Francisco Lemus. Reúne a 26 artistas de distintas generaciones y gran
vitalidad en la escena contemporánea (Amalia Pica, Marcelo Pombo, Valeska Soares, Adrián
Villar Rojas, Eduardo Costa, Martín Legón, entre otros), que despliegan distintas formas de
interpretar un presente en permanente transformación. La intención de dar forma al mundo
se convierte en una herramienta para leer sus cambios, tensiones y movimientos, y así mirar
desde distintas perspectivas el tiempo que nos toca vivir.
VALESKA SOARES, ANY MOMENT NOW…. (SPRING), 2014. EN PROA
A pocos metros, la Fundación Andreani combina arte y tecnología en tres muestras. En
planta baja, una videoinstalción de los uruguayos Mathías Chumino y Federico Bolagno
Romero, acerca de la sobreproducción de datos digitales. Luego, en primer piso, la exposición
de David López Mastrangelo, un diálogo con la arquitectura que Clorindo Testa pensó para
el edificio. Frente al peso del hormigón, Mastrangelo construyó una gran instalación que
sirve como un contrapunto material: estructuras livianas de aluminio, casi descartables, que
ponen en la sala una arquitectura desnuda, frágil y en constante transformación. A su vez,
incluye una serie de videos y un diseño sonoro pensado para este proyecto. Y, finalmente, en
el tercer piso, la primera exposición en la Argentina del colectivo francés U2P050, en la que
se aborda la posverdad y la construcción de credibilidad en la era de la IA.
MATHÍAS CHUMINO Y FEDERICO BOLAGNO EN LA FUNDACIÓN ANDREANI
También en La Boca, Fundación Larivière presenta Marcos López. Fotografías 1975-2025,
la primera gran muestra antológica dedicada al célebre fotógrafo argentino. Con curaduría
de Valeria González, la exposición reúne más de 200 obras que atraviesan cinco décadas de
creación, desde sus inicios en Santa Fe hasta un conjunto de medio centenar de imágenes de
los últimos cinco años, nunca antes exhibidas. Incluye sus viajes por el mundo, contundentes
retratos, puestas en escena de impronta pop, fotografías intervenidas, y piezas que dejaron
huella en el imaginario colectivo. González escribe en el texto de sala: ?Es el momento
perfecto para volver la mirada sobre el artista que marcó uno de los puntos de origen de la
fotografía argentina contemporánea en 1993, cuando inició su serie Pop latino. En esa época
no había Google, ni Photoshop: haciendo al arde de marginalidad, Marcos López se apropió
de un estilo primermundista y publicitario para pronunciarlo mal, para erigir escenas de
cartón pintado por cuyas fisuras se colaba toda la irreverencia y el candor de una estética
de periferia. Sus alegorías documentales reavivaron, en una coyuntura clave, la identidad
política de la fotografía latinoamericana?.
Perteneciente a una generación de fotógrafos que vivió un punto de inflexión entre la fotografía
analógica y digital, López indagó de manera persistente en la estética de la precariedad como
marca de época. Imperdible.
MARCOS LÓPEZ, EL JUGADOR (CÓRDOBA, 1995). EN FUNDACIÓN LARIVIÉREMARCOS LÓPEZ, NOVIA EN LLAMAS (BUENOS AIRES, 2021). EN FUNDACIÓN LARIVIÉREMARCOS LÓPEZ, MUJER CON UÑAS POSTIZAS (MÉXICO, 2019). EN FUNDACIÓN LARIVIÉRE
Una tendencia en el arte son las muestras inmersivas, hechas con proyecciones de alta
tecnología que envuelven al visitante en imágenes virtuales. De esas, hay una dedicada a
Monet en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, hasta el 18 de febrero. Decorados
inspirados en los cuadros de Monet para las selfies, cascos de realidad virtual, réplicas de
los cuadros, explicaciones de sus obras, espacios creativos como mesas de dibujo y salas de
proyección a 180 grados.
MUESTRA INMERSIVA DEDICADA A MONET EN EL CENTRO DE EXPERIMENTACIÓN DEL TEATRO COLÓN
En La Rural, hay otras dos experiencias inmersivas. Una es Art Masters, un recorrido por cinco
obras maestras del Museo del Prado, a través de tecnología de realidad virtual multiusuario
(RVM). El guía es Teo, un guardia virtual en su último día de trabajo, y las pinturas son Las
Meninas, de Diego Velázquez; El jardín de Las Delicias, de El Bosco; El Aquelarre, de Francisco
de Goya; Venus y Adonis, de Paolo Veronese, y El Sentido de La Vista, de Rubens y Jan Brueghel.
En el mismo predio, otra propuesta virtual invita a recorrer las pirámides de Egipto sin
moverte de Buenos Aires. Hasta el 17 de enero, El Horizonte de Keops ofrece realidad virtual
aumentada, recorrido por la Gran Pirámide, vuelo sobre Guiza y viaje por el Nilo. Hay que
aclarar que si bien los museos y centros culturales tienen entradas accesibles o gratuitas, las
experiencias inmersivas tienen un valor que parte de los 30.000 pesos por persona.
Ya alejados de la ciudad, los veraneantes también tienen ofertas culturales. La muestra de
la temporada en Mar del Plata será Qué parte de quién, de Eduardo Basualdo en el Museo
MAR, con entrada gratis de martes a domingos. La exposición invita al visitante a situarse
en una enorme sala que es iluminada por una única fuente de luz ubicada en el suelo, cerca
del centro. Su resplandor alcanza cada rincón. Una campana negra de metal, accionada por
un motor, una hélice y un sistema de poleas, se eleva y desciende rítmicamente sobre ella. Al
cubrir la luz, sumerge la sala en una oscuridad total; al descubrirla, restituye la visibilidad de
inmediato. Así, la mirada se interrumpe una y otra vez, y la percepción del entorno se modifica
con cada ciclo. En una de las paredes laterales, un dibujo de dimensiones monumentales
ocupa casi toda la superficie. La imagen abstracta, en blanco y negro, revela en sus pliegues
el proceso que le dio origen. Toda una experiencia, en el museo a orillas del mar que tiene en
su explanada un lobo marino hecho de alfajores por Marta Minujín. Más veranil, imposible.
EDUARDO BASUALDO, QUÉ PARTE DE QUIÉN. EN EL MUSEO MAR