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“Milei entiende el multitarget de la Argentina”


Por MAJO ACOSTA

Argentina vuelve a ilusionarse, pero lo hace "con el freno de mano puesto"afirma el estudio sobre mood social presentado por Compañía de Estrategia Moiguer último trimestre del año. Hay un repunte claro del optimismo social y de las expectativas a futuro, impulsado por señales políticas y macroeconómicas recientes, sin embargo, esa esperanza todavía no se traduce en consumo ni en alivio cotidiano. "La billetera sigue ajustada y el esfuerzo se multiplica."
Entre una clase media que proyecta, otra que resiste y otra que se desgasta, conviven distintas formas de "aguantar" el presente mientras se espera que el futuro llegue. En este contexto de optimismo frágil y consumo contenido, compartimos una charla con Fernando Moiguer en la que nos proponemos ir más allá del dato para entender el clima emocional, y los desafíos que enfrentan marcas y líderes a la hora de conectar con un consumidor que cree, pero todavía no puede.

¿Dónde estamos parados?
En Chile el salario real y el precio del cobre, más o menos definen el estado de la sociedad y el consumo. En la Argentina no lo define cuánto tiene la gente en el bolsillo, sino las expectativas. En un país en el que las crisis son explosivas, aparecen de pronto, son tsunamis que recorren tremendamente la geografía de toda la sociedad, es mucho más importante “qué veo yo que va a pasar” que “qué es lo que está pasando”.
Si se entiende esto, la Argentina pasa a ser predecible. Lo difícil es setearse en términos de expectativas y no de realidad.
Según nuestro último informe, la sociedad argentina vuelve a tener una expectativa positiva. Entiende el ajuste. Nunca hubo una sociedad en América Latina que acepte de manera voluntaria un ajuste, y la sociedad argentina, que es una de las más rebeldes, lo está aceptando. Y lo hace sin conveniencias. Es decir, la gente no llega, efectivamente, le falta y sigue creyendo. Pero esta creencia no es ideológica. Esta creencia ni siquiera es en “la persona”. Es la creencia de que hay un “loco” y un equipo que le vienen prometiendo que van a desarmar algo para hacer de Argentina un país creíble, posible. La gente votó “desarmame todo que después yo me la rebusco”. Como lo hizo toda la vida. En definitiva, la gente prefiere creerle más a Trump que a la oposición.
“En la Argentina el consumo no lo define cuánto tiene la gente en el bolsillo sino las expectativas. En un país donde las crisis son explosivas y aparecen como tsunamis, es mucho más importante lo que cada uno cree que va a pasar que lo que efectivamente está pasando. Si se entiende esto, la Argentina pasa a ser predecible; lo difícil es setearse en términos de expectativas y no de realidad.”
Pero el consumo no repunta…
Hubo una reactivación muy chiquita de consumo. Hoy hay una mejor actitud al consumo con la misma guita. Sacando “canutos”, etcétera, etcétera. Hay una parte de la desocupación que está creciendo (que no se nota todavía porque la gente va al mercado informal). Pero los que se iban a Uber o PedidosYa ya no ganan tanta guita, entonces, ya no es un lugar de refugio relevante. Pero estamos en un momento donde vuelve a crecer la expectativa.
A esto se le agrega otro fenómeno: está cambiando la estructura económica del país. Argentina es un país muy chiquito. Empieza la Capital Federal, sigue por la ruta 9, se hace ancho en Rosario, Villa Constitución, llega hasta Rafaela y un poquito a la ruta 8. Sigue hacia Córdoba, Villa María y después se hace angostita y termina en Mendoza. Ese país que llamamos una “medialuna de grasa”, y técnicamente se llama el corredor.
Ese país concentra el 85% de la población económicamente activa, el 90% de las comunicaciones, más del 75% del producto bruto. Lo que se llama “Argentina” es una ficción que es el cinturón que acabo de describir.
Durante más de 70 años el mito argentino era que el excedente del agro iba a la sustitución de importaciones. Que la industria iba a valer más y los alimentos iban a valer menos. En los hechos, la industria cada vez vale menos y la alimentación cada vez vale más. Entonces, ese mito entra en crisis.
Mientras tanto, desde hace 15 años empieza a discutirse lo extractivo. Y empieza a construirse un polo nuevo, que es un polo vertical: empieza en Jujuy, sigue en Salta, en San Juan, Mendoza y hace de Neuquén un territorio cuyo producto bruto geográfico mide más que el de Alemania. Y en 10 años Neuquén es más fuerte que Córdoba. Pero es un país de violentos crecimientos, con ciudades que se están conurbanizando. Y sin plan de país.
Para 2033 pareciera que se va a cumplir que duplicaremos la cantidad de millones de dólares que tenemos de exportaciones. Vamos a pasar de 48 mil millones a más de 80 mil millones. Hasta hoy minerales y gas y petróleo es el 25% de las exportaciones y el 75% es de cereales. En 2033 se invierte esa proporción. Es la Argentina que se está gestando pero no la estamos viendo. Los medios no lo registran. Hay un país que se está construyendo sin plan y sin proyecto y otro que se está destruyendo. Porque al gobierno, las pymes del área metropolitana no solo no les importa sino le conviene que desaparezcan para echarle la culpa a Kicillof por no firmar el RIGI. Ahora sólo estamos viendo la parte del país que se está desarmando. Lo que va a haber son grandes islas de mucha rentabilidad y un gran país devastado.
“Hay un repunte claro del optimismo social y de las expectativas a futuro, pero esa esperanza todavía no se traduce en consumo ni en alivio cotidiano. La billetera sigue ajustada y el esfuerzo se multiplica: el imaginario es optimista, pero la experiencia diaria sigue siendo restrictiva.”
Y en este escenario futuro que vos planteas, ¿qué nos toca a la industria de las comunicaciones?
Acabamos de ver la fusión de WPP ¿no?, estamos insertos en un mundo en donde apareció la IA. La IA todavía no es negocio, nadie demostró que va a hacer negocio ni nada por el estilo. Pero hizo algo fantástico: toda tarea repetitiva, ¡afuera!, como diría nuestro presidente. Si lo mirás desde el punto de vista de la inteligencia está muy bien. Salvo que millones y millones de personas comen de eso.
Pero la creatividad es lo menos repetitivo del mundo. Ahora, si para vos la creatividad es ese comercial que te quiero vender, tenemos problemas. Lo que sucede es horrible. Me hubiera gustado que hubiera un plan, porque hay mucho talento, hay mucha gente muy valiosa. Pero se están desarmando estructuras que eran ridículas, y que servían para comer bárbaro.
Yo de liberal no tengo ni un pelito de la oreja. ¿Está bien? Ni creo en que el mercado ordene, más, todo lo contrario. Esto que está pasando es cruel, no me gusta, me parece desagradable.
Me parece que perdemos mucho talento y mucha gente muy valiosa, pero se va a desarmar por demás. Y es más fácil desarmar que armar. Y algo más interesante va a volver a construirse.
Hoy la valoración por los semiólogos, por los antropólogos está en el punto máximo de la historia de las ciencias sociales. Hay un libro, Range (Amplitud), que habla de que es más importante ser generalista que especialista.
No vengo a dar una versión evangelista después de la apoteosis. Eso se cae pero… Y ojalá aguante el canuto.
“La Argentina que viene se está construyendo sin plan y sin proyecto, mientras otra se está desarmando. Lo que va a haber son grandes islas de mucha rentabilidad y un gran país devastado. Hoy solo estamos viendo la parte que se rompe, pero no la que se está gestando.”
¿Crees que la industria se puede reinventar?
Sí. Pero no solo eso, lo que ocurre es que un pibito tiene más chance de poner a todos en una nueva línea de partida y corre con ventaja. Como siempre sucede, ¿no? Gutenberg desordenó a los monjes del mundo. De la misma manera que la revolución industrial lo hizo. Los copistas se tuvieron que dedicar a otra cosa y el copista era un capo, porque ser copista en un mundo analfabeto era ser un genio.
Lo que quiero decir es que la industria tiene mucho para resignificarse. No es con las estructuras que tiene, ni con los modos de ligazón que tiene, no es haciendo lo que hace, lo cual es dramático. Y cuanto más estructura tengas, peor es.
Hoy tenés un montón de creativos argentinos que supieron vender. Ellos tienen que pescar la agenda. Y si hay alguien que sabe pescar la agenda, son los creativos. Es verdad que estamos en un tsunami y mientras te están revolviendo en el lavarropa nadie les va a pedir que se mantengan paraditos, firmes y ordenados.
¿Ganadores y perdedores del momento?
Los ganadores son los que están ligados con las industrias extractivas. El campo está cambiando y quien esté pegado a eso va a ganar mucho más con un gobierno que va a empezar a aflojar la presión impositiva, con lo cual todo va al bolsillo. Las compañías diversificadas de la Argentina no están mal. Las empresas no están mal. La compañía que pudo construir lo físico y tiene una buena pata digital, no está mal. La compañía que está solo física tiene quilombos (pero hace 20 años te avisaron mi vida… no fue hace 20 meses). Siguiendo con la macro: estamos frente a un circo de M&A (fusiones y adquisiciones) de argentinos con argentinos, porque se paga un múltiplo bajo. Los argentinos que ya no sabían cómo soltar con los que tienen un plan para lo que viene. Luego vendrá un M&A de argentinos con regionales, y en unos años vendrá un M&A de argentinos con extranjeros, pero para eso debería bajar el riesgo país.
Esa nueva etapa va a requerir creatividad. Pero por el momento no. Las pymes argentinas se las arreglan con el pancho y con la coca, aunque creo que hay que cambiar la metáfora: se las arreglan con Manaos y un chipá.
A nivel personal, a la compañía le está yendo bien porque las compañías que quieren seguir en la Argentina tienen proyectos. Lo que pasa es que da un laburo infernal, la complejidad de los problemas a resolver son grandes, pero funciona.
“El problema aparece cuando llamamos creatividad a un comercial que queremos vender. Ahí la industria entra en crisis. Se están desarmando estructuras que eran ridículas, pero que funcionaban, y es más fácil desarmar que volver a construir. Se pierde talento, se pierde gente valiosa, pero algo distinto va a volver a armarse.”
¿Cuál sería el peor error estratégico hoy?
Repetirse. Creer que esto va a pasar. Que va a cambiar el gobierno y se va a resolver. Que este péndulo que venimos viviendo se repita. El péndulo fue para otro lado. No quiero decir que no vuelva, pero no vuelve para donde estaba antes. No vuelve igual.

¿Alguna pista de lo que viene?
Es muy difícil encontrar la pista porque el mundo no la tiene. Este problema, por suerte, nos excede. El mundo no tiene respuestas, las está buscando. Yo creo que si Milei no resuelve esto va a venir alguien de ese lado que lo va a poder entender mejor.

¿Más extremo o más moderado?
No es eso. Esas son categorías viejas. Es otra cosa. No lo sabemos. En algún lugar Milei no es extremo. Y me cuesta decirlo, porque no me lo fumo, pero es un presidente que entiende el multitarget de la Argentina. Es decir:
La AUH está en su punto máximo desde el 2009 a la fecha. Entonces, hay una política para los sectores de menores ingresos muy fuerte y eso hace que la pobreza tenga 10 puntos menos.
En el medio, el dólar estable y la baja de inflación hacen que la gente crea que sobrevive y el dólar barato permitió que se gasten, a noviembre de 2025, 9 mil millones de dólares en viajes. Viajó toda la clase media.
Y para la clase alta está la apertura de los mercados, y el año que viene las privatizaciones. Entonces, por primera vez en muchos años, desde la vuelta a la democracia, hay un presidente que tiene políticas fuertes, consistentes y valoradas para los tres segmentos socioeconómicos. Eso construye otra realidad.

¿Cómo ves el 2026?
Bueno. Va a crecer el producto, va a haber estabilidad, con una inflación que no va a subir mucho, con lo cual es un montón. Un dólar relativamente estable y una asimetría en los lugares donde se crece. Donde nosotros estamos se va a ver muy poco y en todo el resto del país se va a ver un montón.
Y te sumo un dato para cerrar: 9 de cada 10 jóvenes argentinos quieren seguir viviendo en Argentina. No piensan irse. Están diciendo “Dame un país para que aguante”. Los valores de la Argentina en el mundo valen oro. Los valores de la Argentina cotizan. Y eso hay que aprovecharlo.

Moiguer Social Mood
VI trimestre de 2025

ESPERANZA 1, ESFUERZOS 3
CUANDO EL OPTIMISMO CRECE, PERO EL CONSUMO NO ACOMPAÑA.

Argentina es un país de ciclos emocionales cortos. Podemos pasar de la esperanza a la decepción en pocas semanas, para volvernos a ilusionar ante el primer signo positivo. Estas últimas semanas lo confirman: después de haber llegado a las elecciones con la esperanza en jaque, los resultados revitalizaron el optimismo.

¿Qué está pasando?

SE RECUPERA LA ESPERANZA
EL ÚLTIMO MES MUESTRA UN REPUNTE SIGNIFICATIVO DEL OPTIMISMO:
—52% tiene expectativas positivas para los próximos 12 meses (+9 pp vs. octubre 2025).
—Sólo el 36% ve alta la probabilidad de crisis, una mejora de 13 puntos vs. octubre 2025.

La sociedad reacciona rápidamente a señales políticas y macroeconómicas, volviendo a creer en posibilidad de un futuro mejor.

EL FUTURO SE VUELVE ABRUPTAMENTE MÁS POSITIVO
EN SOLO UN MES, CAMBIÓ EL TONO DE LA CONVERSACIÓN SOCIAL:
—Las palabras positivas sobre la situación del país suben de 32% a 42%.
—Las negativas caen de 31% a 26%.

Un giro emocional rápido, pero todavía frágil.

LA MIRADA POSITIVA NO CONECTA CON EL CONSUMO
LA ESPERANZA SUBE, PERO LA BILLETERA SIGUE AJUSTADA:
—La esperanza personal pasa de 33% a 42%.
—Y el consumo restrictivo se sostiene: de 35% a 37%.

El imaginario es optimista, la experiencia cotidiana no tanto.
Y UN PRESENTE QUE SE SOSTIENE POR TRES FORMAS DE “ESFUERZO” EN LA CLASE MEDIA:

ESFUERZO ESTRATÉGICO: ESPERANZA CAUTELOSA
—Clases medias más acomodadas que viven la restricción como inversión a futuro. Ajustan hoy para emprender, construir o proyectar mañana.

ESFUERZO DEFENSIVO: MÁS TIEMPO DE ESTABILIDAD
—Clase media que “aguanta” sumando empleos, buscando estabilidad y contención. El esfuerzo es un mecanismo de supervivencia económica.

ESFUERZO DESGASTANTE: INCERTIDUMBRE Y DETERIORO
—Clase media desacoplada —que se parece cada vez más a la baja— para quienes el esfuerzo no mejora ni el presente ni las posibilidades futuras.

CUIDADO: LA PERSPECTIVA LABORAL COMIENZA A PREOCUPAR
Se profundiza la caída del empleo formal, crece el cuentapropismo informal y el pluriempleo. Esto erosiona la capacidad de consumo y tensiona el ánimo social.

¿Qué implica esto para las marcas?
Frente a un optimismo anticipado, no acompañado por mejoras materiales inmediatas, es clave para las empresas y líderes diseñar propuestas que alivien la carga del esfuerzo cotidiano y acompañen a un consumidor que proyecta futuro, pero vive el presente en modo ahorro.
El desafío no es solo interpretar datos, sino leer el humor social para construir estrategias que conecten con lo que la gente siente hoy y espera del mañana.

Anuncian en la edición #164