Evitar, resistir
tu hechizo de suave adicción
como si fuera fácil
dominar mi sentir
(Arrancacorazones, Ataque77)
Cuando todo va tan rápido, hablar de tendencias es más una timba que el resultado de una metodología de estudio. Los puntos a conectar se mueven, surgen y desaparecen, mientras le sacamos punta al lápiz. No es casual entonces que Amy Webb, futurista líder del FTSG, quien otrora solía tomar una tecnología y proyectar un futuro optimista, uno neutral y uno catastrófico de su uso, en los últimos años eligió solo mencionarlas y este año, directamente, decidió dar por muerto su Tech Trend Report, para reformularlo como una lectura de lo inminente. Lo llamó "Detector de Tormentas". No detector de metales preciosos, no detector de alegrías, ni siquiera detector de humo y de factos; "Detector de Tormentas". Hay alerta de chubascos pero no podemos cerrar la ventana, tenemos que estar listos, preparados y ya.
Por eso desde hace más de una década, SXSW (South by Southwest) es nuestra cita obligada para entender, antes que nadie, hacia dónde se mueve la conversación global. Austin es, durante siete días, el epicentro de la innovación: más de 850 charlas, 600 encuentros de mentoría y networking, 4.400 músicos, 375 proyecciones de cine y TV, y 450 marcas activando en la ciudad que recibe cada año 240 mil delegados.
En su 40 aniversario el festival presentó cambios en su forma pero no en su contenido. Al llegar a la ciudad nos encontramos con un Convention Center cerrado por reformas hasta 2029. Las propuestas de Interactive, Film y Music se repartieron en distintos hoteles y club houses que organizaron a las distintas "tribus" que forman parte del evento. Y es en la convergencia de las tres disciplinas, a las que sumamos comedy y gaming, que la propuesta de SXSW se completa. Al oído atento es un coro de voces que explican dónde estamos y para dónde vamos.
Mientras Jack Johnson canta que todo es mejor cuando estamos juntos y que podemos darla vuelta, Alanis Morissette mueve multitudes con una mano en el bolsillo y a gritos nos dice que deberíamos saber y hacernos cargo. Pero en este "messy middle" en el que estamos, al igual que Lola Young, a veces somos muy inteligentes y después terriblemente estúpidos.
Ver a los agentes de IA en acción, linda con lo mágico y promete un futuro hiper productivo, fácil, libre de tareas odiosas y tiempo de ocio a granel para pensar en cosas importantes y disfrutar. Enfermedades que se curan en un hackathon con el prompt correcto y reuniones a las que no hay que ir porque nuestros gemelos digitales siempre tienen un hueco en su agenda para cubrirnos, y le sobran datos para optimizar nuestras compras. Una humanidad aumentada para performar cada vez mejor apalancada sobre una fuerza de trabajo ilimitada, incansable y que nunca se queja. Una compañía disponible 24/7 que nos da la razón y nos hace sentir especiales. Una tecnología que nos acerca al sueño de la comunicación interespecie, un superpoder que anhelamos desde siempre pero hasta ahora solo era material de comics o ciencia ficción.
Paradójicamente, esta edición tuvo mucho más que ver con nuestra humanidad que con OpenClaw o la nueva herramienta de moda que deslumbra. No fue el año de la "Agentic AI" como muchos podían pronosticar, fue el año en el que se reivindicó más que nunca la idea de "comunidad". Desde I Love Boosters, la película de Boots Riley que abrió el festival de cine, o la experiencia colectiva de Lucas Rizzotto con Escape the Internet, hasta la oda al craft del artista Tom Sachs o la de Apple con Greg Greenberg sobre el rol irremplazable del instinto, el gusto y las emociones para conectar de verdad y construir lazos duraderos.
Como seres sociales, nosotros también necesitamos estar en red. Ser parte y sentirnos parte es fundamental para nuestra salud social. Quedó claro en la charla entre la terapeuta Esther Perel y el director de Her, Spike Jonze, que el amor puede ser confuso cuando del otro lado no hay fricciones ni rechazos. El contactless llegó a nuestras relaciones y pone en riesgo nuestra capacidad de estar con otros. El problema no es la IA, "siempre disponible, siempre comprensiva, siempre perfecta". El problema es que empezamos a esperar lo mismo de los humanos y entonces, solo vendrán las frustraciones. Para peor, la soledad se volvió un negocio.
A contrapelo, eventos como SXSW nos permiten juntarnos a pensar. ¿La IA está expandiendo o erosionando nuestra capacidad de razonar? ¿Y qué le pasa a nuestra creatividad con eso? Si los chicos no juegan ni se aburren, ¿cómo van a desarrollar su curiosidad y su imaginación? ¿Si los juniors no están haciendo el trabajo, cómo van a estar listos cuando les toque liderar? ¿Qué sentido tiene construir marcas en un mundo donde las compras las define un bot? Si no te gusta el cambio, menos te va a gustar la irrelevancia.
El nivel de productividad creció tanto que es imposible competir con el contenido infinito que genera la IA. Jack Conte, CEO y cofundador de Patreon, se quebró en el escenario reclamando el crédito y fundamentalmente compensación para todos los creadores, influencers y artistas, que con su trabajo alimentan a la IA generativa. Creer que el futuro de la IA se construye con la humanidad en el centro, ¿es real o un sesgo de supervivencia?
¿Podremos -como sugiere Ian Beacraft- articular nuestra psicología y bajar a palabras (data) nuestra identidad, nuestro propósito, nuestros códigos y principios, para que los agentes entiendan nuestra definición de éxito o el fracaso de un objetivo, y cómo se alcanza?
Por estos días se estrena The Audacity (AMC), una serie dramática con pasos de comedia que hizo su debut en Southby y que llega escoltada por los fallos contra Meta y YouTube por sus diseños adictivos. Creada por Jonathan Glatzer, muestra las dinámicas de poder de los billonarios de Silicon Valley, autoproclamados inventores del futuro, con egos desmesurados y éticas cuestionables, y las de sus hijos, tontuelos con dinero que se vuelven, tal vez, la última esperanza. Cuesta aguantarse para ver cómo retrata este momento Larry David quien presentó Life, Larry and the pursuit of unhappiness (HBO), su nueva propuesta revisionista en clave de humor sobre distintos hechos y puntos de inflexión en la historia de Estados Unidos.
En una realidad cada vez más extraña, nos damos una vuelta por la luna, moldeamos agentes a piacere, descubrimos cómo hablar con la naturaleza y a la vez somos testigos de una nueva guerra con final incierto. La humanidad siempre necesitó creer que, a pesar de todo, tiene el control.
Instinto, curiosidad y gusto. Por eso vamos a Austin, para entender, aprender y compartir. En esta nota <ver> te dejamos algunas de las charlas más relevantes de la semana, y en esta <ver> los proyectos premiados.
Argentina en SXSW
MARILINA BERTOLDI BRILLÓ DOS NOCHES EN SXSW MUSIC.
MEET UP FUCK BAUHAUS CON MARTÍN RABAGLIA Y FRANCO LUCA
Franco Luca, Country Manager de RAPP Argentina, y Martín Rabaglia, CEO de Genosha, presentaron Fck Bauhaus: A Global Meetup to Recode Creative Work, con una pregunta clave: ¿qué sucede cuando los sistemas, procesos y modelos de eficiencia empiezan a uniformar la forma en que las marcas piensan, se expresan y se vinculan con las personas?
Martín comparte: "Con Franco Luca veníamos trabajando desde una charla que dio a principios del año pasado, La Bauhaus del futuro, pensando cómo activar a la gente para que realmente se pregunte cuáles son los principios no negociables que vamos a tener como creativos, tecnólogos y productores. En la sesión combinamos una experiencia interactiva con esa búsqueda, para construir colectivamente -de forma rápida- una conversación que incluso dialoga con Walter Gropius, y después permitir que la gente cree. La idea es que se armen comunidades locales y regionales que puedan diseñar, en sus propios contextos, una fuerza energética y reglas para definir cómo trabajamos en este tiempo tan automatizado. Lo más interesante fue que vino gente de todo el mundo y, entre todos, armamos una lista de 10 principios que quedó muy potente."
Por su parte, Franco reconoce: "Después de varios años yendo a South by Southwest como espectadores, el salto a ser speakers fue movilizante a todo nivel. El concepto que llevamos, F*ck Bauhaus, es provocador dentro del lineup, pero en realidad habla bien de la Bauhaus como respuesta humana extraordinaria a la Revolución Industrial: cuando todo se volvió mecánico, apareció el criterio, la sensibilidad, la cultura y el craft. Nuestra propuesta es que hoy pase algo similar, con la 'revolución de la IA': volver a poner al humano en el centro y no dejar que la eficiencia sea el único sentido de esta época. Lo más potente fue lo que pasó después: se armó un grupo de WhatsApp multicultural que sigue activo, algo totalmente fuera de libreto y que habla de la conexión generada. Y, como nota de color, apareció Chris Do, un referente global del mundo creativo digital, lo que terminó de darle a la experiencia un cierre inesperado."
La Casa Argentina en Inn Cahoots. Nuestro país conto con un espacio de networking con el objetivo de conectar al ecosistema argentino -startups, empresas tecnológicas e instituciones- con líderes globales de innovación.