PERIODISTA ESPECIALIZADO EN COMUNICACIÓN DIGITAL Y NUEVOS NEGOCIOS
La inteligencia artificial ya no solo transforma la forma en que
creamos contenido: también desafía nuestra relación con la memoria,
la autenticidad y la emoción. A partir de campañas publicitarias,
espectáculos y casos reales, Lalo Zanoni reflexiona sobre una pregunta
cada vez más vigente: ¿puede una creación hecha con IA conmovernos
tanto como una experiencia humana?
Voy a tocar un tema incómodo: la IA que nos permite interactuar digitalmente con muertos.
Seres queridos que ya fallecieron, famosos o avatares de personas que nunca existieron. Está
pasando en la industria del entretenimiento y también en la publicidad. Este es otro de los
tantos temas que la IA vino a replantearnos.
Ya lo vimos en este mundial. En cada entretiempo y pausa de hidratación, un aviso de la
empresa de apuestas Bet Warrior, sponsor oficial de la Selección, causó fuerte impacto: la IA
generó la voz y la imagen de un Diego de la época de México 86 para decir "que acá se juega
con pelotas". La repercusión en las redes fue viral porque muchos usuarios criticaron con
vehemencia el aviso por distintos motivos. Los argumentos principales se pueden sintetizar
en dos: que Diego nunca hubiera querido promocionar apuestas online y que ese Diego
generado con IA se notaba muy ficticio, carecía de alma, de naturalidad, de aura.
Lo interesante es que hace tres años Noblex, también sponsor de la selección, hizo una campaña
(creada por GUT Buenos Aires) para el mundial femenino de 2023 con la famosa canción "No
me arrepiento de este amor" cantada con la voz de Gilda, pero con la letra cambiada, adaptada
al mundial y llamada "Hay que alentarte Selección".
La cantante murió en 1996. Sus herederos y el sello discográfico Leader Music, que tiene los
derechos de la canción y las pistas con la voz original de la cantante, autorizaron a la marca.
Técnicamente se usó la tecnología del sistema Retrieval-based-Voice-Conversion (RVC) que
permitió sintetizar la voz original de Gilda, tomando referencias de tonos y emocionalidad. El
software fue entrenado en la nube con máxima minuciosidad hasta obtener la mejor versión
posible. El aviso salió en la tele y en YouTube, y también fue replicado en redes. Pero, en ese
entonces, nadie protestó ni criticó como sí pasó ahora con el aviso de Maradona.
* * *
La cortina del programa de Migue Granados en OLGA se llama "Soñé que volaba" y un oyente,
hace ya tres años, la replicó pero con la voz de Gustavo Cerati hecha con IA. El trabajo era de
una calidad asombrosa, la voz era exacta. No hay forma de diferenciarla de su voz real.
Y hablando de Cerati, el show de "Ecos" generó discusiones y varias críticas. Ya saben de qué
se trata: Charly Alberti y Zeta Bossio en el escenario junto a un holograma donde se lo ve a
Gustavo Cerati recreado con IA tocando su guitarra y cantando los hits de la banda. Es una
especie de playback pero novedoso, porque la batería de Charly y el bajo de Zeta suenan en
vivo y sus sonidos y voces se sincronizan con el avatar de Gustavo, que incluso los saluda.
Hubo de todo: críticas y elogios. Pero el uso de tecnología para, de alguna manera, traer al
presente a una persona fallecida tan famosa y querida como Cerati, no pasó desapercibida.
Lo que sí fue innegable es que se trata de un espectáculo inmersivo nuevo, una experiencia
innovadora, distinta.
La industria del entretenimiento, que nunca deja de reinventarse, ya viene hace rato probando
nuevas variantes para las experiencias en vivo.
Hay varios ejemplos de estas tecnologías holográficas y con IA para shows. Como "One", el
show de Michael Jackson donde aparece un avatar del rey del pop bailando en el escenario
de Las Vegas. Fui a ese show tres veces y no solo es un gran espectáculo, sino que emociona
verlo al Michael virtual tirando su famoso moonwalking. ¿Es lo mismo que haberlo visto en
persona? Por supuesto que no. Es otra cosa. Pero la experiencia fue excelente.
Varios años antes, en 2007, un holograma de Elvis Presley cantó junto a Celine Dion en la
final del programa American Idol. Y en 2021 se estrenó Voyage, el show donde los cuatro
integrantes del grupo sueco Abba aparecen bailando en el escenario (los "ABBAtars") tras
haberse separado hace más de cuarenta años. En este caso es distinto al resto de los shows
porque los cuatro siguen vivos.
El filósofo Walter Benjamin escribió en 1936 su famoso texto sobre el "aura" de la obra de
arte: esa cualidad irrepetible que tiene la obra original, la obra única, el aquí y ahora. Y la
reproducción técnica (la foto, el cine y ahora la IA) destruye el aura, decía Benjamin. Por eso
no sentimos lo mismo al ver una foto o un video de un cuadro que estar frente a esa obra
original. Cualquier puede comprobarlo en un museo.
Por ahora ninguno de todos esos avatares pueden reproducir el "aura" de lo real al que
alude Benjamin. Todavía. Veremos a futuro si con los avances técnicos es posible. O si resulta
necesario para una generación que nació y creció mirando la vida a través de pantallas.
Sobre la cuestión técnica y la calidad de las imágenes. En general, a las personas nos cuesta
admitir que una máquina pueda igualar e incluso superar nuestra creatividad. Desde la
irrupción de ChatGPT hace tres años y medio y otras aplicaciones de creación de contenido
como fotos, videos y audios, muchos usuarios se dedican a buscar errores y pifies en los
resultados. Puede ser gracioso pero no tiene ningún sentido ni utilidad porque las apps de IA
son nuevas, recién tienen pocos meses de vida y su evolución es cuestión de tiempo. Es como
reírse de la vieja internet porque era lenta y pesada.
Sin embargo, hoy cualquier persona, con maña, paciencia y unos pocos dólares, puede hacer
videos con una calidad asombrosa. Hay muchos ejemplos y habrá más. Circulan al menos una
docena de canciones de Oasis cantadas con la voz de Mariano Closs, un Messi que molesta
a su vecino, el famoso discurso de Menem y la estratosfera pero cantada con la voz de Luis
Alberto Spinetta y hasta "Me gustas mucho" de Viejas Locas pero cantada por unos púberes
Rolling Stones. Todo contenido amateur hecho con IA.
Ya se necesitan ojos expertos para distinguir un video hecho con IA de otro con imágenes
reales. Todavía falta pero es una tecnología muy nueva. Y hace apenas dos años, los videos
con IA generados por los usuarios eran casi imposibles de hacer y quien lo lograba, hacía un
verdadero desastre de muy mala calidad (googlear "Will Smith comiendo espaguetis"). Pero
ya sabemos que el avance de la IA generativa es a toda velocidad así que lo que tenemos que
imaginar -si fuera posible- es cómo será la evolución en un par de años. ¿Alguien se anima a
pronosticar la evolución de la IA generativa de acá a diez años? Yo no.
* * *
La pregunta moral es válida: ¿Está bien hacer cantar a un muerto, sin saber si esa persona
se hubiera negado a hacerlo estando viva? ¿Está mal? No hay manera de saber si lo hubiera
hecho, salvo que esa persona, antes de morir, hubiera dejado expresamente por escrito que
su voz y su imagen fuera manipulada con IA o cualquier otra tecnología que pudiera surgir.
Y como en todas las cuestiones morales, cada uno tendrá sus argumentos. La IA también nos
obliga a revisar preguntas filosóficas que creíamos saldadas.
Al margen de la cuestión moral, lo cierto es que nos vamos a tener que acostumbrar a
convivir con gente muerta y con gente que nunca existió. Con avatares. Con artistas, famosos
o familiares que ya no están físicamente. Con personas digitales influencers que nos venden
cualquier producto, desde un shampoo, una remera o una aspiradora.
Vamos a estar rodeados de estos seres digitales, cada vez más, en los eventos, en la calle, en
las empresas y hasta en nuestras casas. Esto es así, nos guste o no.
Y hay experimentos mucho más impactantes. Ya existen sitios web que, por unos dólares al
mes, reproducen videos con voces sintéticas de nuestros padres, parejas y abuelos, para que
conversen con nosotros todos los días. HereAfter AI, Eternos.Life y StoryFile son algunos de
los más conocidos.
Hay historias de todo tipo y color alrededor de estos nuevos servicios. Algunas son tristes y
distópicas, que superan con creces las historias de Black Mirror. Leí en un artículo que una
anciana de un pueblo de Inglaterra, muy deprimida y sin ganas de vivir tras la muerte de
su amor y compañero de toda la vida. Y que usó ChatGPT como acompañante terapéutico,
amigo y psicólogo, o todo eso junto. Y que al cabo de un año, recuperó la alegría y las ganas
para hacer cosas, visitar amigas, etc.
La psicología todavía no está preparada para enfrentar estos temas. Donde quedan los libros
y todo lo aprendido sobre el duelo frente al caso de un nene que perdió a la madre por una
enfermedad y el padre, el viudo, le pagó a un sitio web para generar un avatar de la madre.
Con fotos, videos y clonación de voz, el nene, de esa manera, pudo "hablar" con su madre
virtual todos los días, contarle sus novedades del colegio y sus amiguitos y, de alguna manera,
seguir cerca de ella.
* * *
No es cierto que lo hecho con IA sea frío y no emociona. Es una falacia. Porque un actor de
carne y hueso arriba del escenario puede no movernos un pelo pero un dibujito animado
hecho con computadora puede hacernos llorar de alegría o de tristeza. Como Toy Story (de
1995!), que nos emociona aunque está 100% animada con computadoras. Pero les doy una
mala noticia: Buddy y Buzz no existen! Pero nos conmueven. ¿Por qué? Por la historia que nos
cuentan. Porque sus guionistas (humanos) y sus dibujantes (humanos) lograron unir todo su
talento para tocar una fibra íntima en nosotros (la infancia, los juguetes, el paso de la niñez
a la vida adulta, etc) y hacernos lagrimear. Entonces volvemos al principio de la publicidad:
contar bien una historia.
Como la historia de Soda Stereo, la de Gilda o la de cualquier otra cosa que, ya no importa que
sea real, sino que sea genuina y verdadera.