Esta es una edición que deja mucha tela para cortar. Excede largamente la información sobre el festival a la que todos tenemos acceso sino que propone empezar a pensar sobre lo que nos pasa, por qué nos pasa.
El escenario en Cannes es una señal. Pero no la única. Es estar trabajando bien, relacionándonos con quien corresponde, y que la creatividad de nuestras marcas sean reconocidas por el mundo. ¿Pero qué pasa cuando la distancia al escenario es cada vez más grande? ¿Por qué hemos retrocedido tanto?
Como todos los años el Lions Daily News, órgano oficial del festival que se distribuye entre todos los asistentes, nos convocó a escribir una nota de varias páginas sobre la realidad publicitaria argentina. No fue fácil. No es solo responsabilidad de agencias y marcas. Tenemos el peor escenario de consumo en varias décadas. Podemos agregar excusas y atenuantes, pero sirve poco y nada.
Hemos venido promocionando la presente edición preguntándonos en que nos estamos convirtiendo. Una industria que muta, se expande, se reacomoda. Donde los presupuestos se achican o se destinan a nuevos jugadores. En la que nacen formatos híbridos y los medios se redefinen. A la vez, las audiencias se volvieron más escépticas, más exigentes. Entonces ¿cuáles son las necesidades reales de los anunciantes? ¿qué están haciendo las agencias para resolverlas?
Nos debemos un debate serio.
Semanas atrás, cuando me tocó escribir sobre Ramiro Agulla para el diario Clarín a propósito de su fallecimiento, recordaba el porqué de Agulla & Bacceti: “cambiaron las marcas, cambio el mercado, los anunciantes cambiaron, todo cambia, menos las agencias”. Y por eso nace A&B. Ramiro lideró la agencia más creativa que tuvo la Argentina, en ese entonces, con su socio Baccetti, se autoproclamaron “refundadores de la publicidad”. Punta de lanza de una agencia que cambió la publicidad para siempre y que puso en valor a la creatividad en la mesa de los anunciantes.
¿No estaremos necesitando una reconstrucción? Ampliaremos.