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El cine ya no tiene dueño: la pelea global por el set


<b>El cine ya no tiene dueño: la pelea global por el set</b>

Por Horacio Marmurek
Periodista de cultura y espectáculos


Estados Unidos busca frenar la fuga de rodajes: tras amenazar con un arancel del 100 % al cine extranjero, impulsa un crédito fiscal federal del 20 %, con bonificaciones de hasta 30 %. En paralelo, Francia y Corea del Sur firmaron una alianza por 1000 millones de euros y la IA ya es parte de la agenda global. Argentina, mientras tanto, mira desde la nebulosa.


Los caminos de Trump son misteriosos, casi como los del Señor, diría uno. Después de atravesar su primera mitad del mandato amenazando con gravar un impuesto del 100 % a toda producción audiovisual extranjera, sin llegar a determinar qué quería decir con extranjero, a fines de agosto llamó a los miembros del Congreso para que estos elaboraran un proyecto de ley que creara un incentivo federal del 20 % para la industria del cine y la televisión, con bonificaciones que podrían elevarlo hasta el 30 %, después de hacer saber que el presidente Trump respalda la idea.

Se pensó en presentarlo a fines de septiembre. El nombre tiene su gracia: Motion Picture, Television and Entertainment Revitalization Act. La revitalización de los audiovisuales, la ley promete exenciones impositivas a quienes contraten técnicos y talentos estadounidenses.

Mejoras aún más grandes si lo hacen en zonas rurales o zonas declaradas de desastre por el gobierno federal. También producciones que filmen por lo menos la mitad de sus días en territorio de EE. UU. y gasten por lo menos diez millones de dólares en impuestos conseguirían mejoras en sus presupuestos fiscales.

Cualquier producción que supere el millón de dólares y que el 75 % de su rodaje ocurra en territorio estadounidense calificaría para anotarse en este programa. Hay algunos géneros o formatos que no serían beneficiados por esta iniciativa: películas corporativas, deportes, contenido de redes sociales, algo muy interesante teniendo en cuenta el auge y búsqueda de ficciones verticales.

Varias asociaciones de la industria y sindicatos emitieron declaraciones de apoyo al proyecto de ley, incluido el Producers Guild of America, el Directors Guild of America y la Alianza Internacional de Empleados de Teatro, que representa a los equipos de filmación.

"Sería transformador para las futuras oportunidades de trabajo y el bienestar económico de nuestros miembros después de años de escasez", dijo la IATSE en un comunicado.

El presidente de SAG-AFTRA, Sean Astin, dijo en un comunicado que "el apoyo bipartidista a este proyecto de ley me tiene optimista de que, por fin, obtengamos un incentivo fiscal federal que nos haga competitivos con el resto del mundo".

"Esta es una industria fundamental para los Estados Unidos, y ciertamente para nosotros en Los Ángeles", dijo Laura Friedman, diputada demócrata, durante la conferencia de prensa donde se habló del proyecto. "Han sido un par de años realmente difíciles para Los Ángeles con los incendios, con lo que ha estado sucediendo económicamente. Hay mucha incertidumbre, mucha ansiedad... y esta es una fuente sobre la que creo que la gente debería ser muy optimista".

Todos los involucrados hablan de buscar dar un espaldarazo a una industria que en los EE. UU. ha perdido puestos de trabajo frente a incentivos más extensos ofrecidos por otros países, incluidos el Reino Unido, Irlanda y Canadá.

Al menos 65 naciones ofrecen créditos fiscales de cine y televisión, según un estudio reciente encargado por el grupo comercial Motion Picture Association, que respalda un incentivo federal de los Estados Unidos. El estudio arrojó que un crédito fiscal federal por películas podría aumentar el gasto en producción de los Estados Unidos en 125 mil millones de dólares y agregar más de 143.000 puestos de trabajo para 2035.

El director ejecutivo de la Motion Picture Association, Charles Rivkin, describió el incentivo como un "verdadero cambio de juego" en un comunicado el jueves, diciendo que impulsaría el crecimiento del empleo y haría de los Estados Unidos "un destino más competitivo para la próxima generación de grandes películas y televisión".

Todo esto puede sorprender al espectador promedio que más de una vez entró al cine o apretó play en su casa pensando que veía películas o series hechas en EE. UU., como fue en gran parte de su vida.

Pero lo cierto es que en los últimos años la producción de audiovisuales se ha vuelto aún más global. Y así como Buenos Aires a veces es filmada en Montevideo en algunas series, Boston puede ser un pueblo de Irlanda o Portland ser una ciudad alemana.

La globalización de los contenidos por medio de las plataformas también cambió la ecuación de los lugares de filmación. O que las historias fueran todas sobre la realidad de los "americanos".

Lejos, muy lejos quedaron los días donde los estudios de cine y televisión quedaban en solo dos lugares del país, ya Los Ángeles no es la capital de las estrellas y los lotes de estudios se han vuelto parques temáticos o se han prestado para otros fines. Algunos hasta los alquilan para hacer cine de adultos.

Sin embargo, no está claro cuánto de ese gasto volvería a California, que se ha visto especialmente golpeada por el éxodo de la producción, ya que docenas de otros estados, incluidos Nueva York, Nueva Jersey y Georgia, también compiten por el negocio de Hollywood y han establecido equipos de filmación y estudios.

Pero acumular un crédito fiscal federal encima de los incentivos de producción de California, recientemente reforzados, podría ayudar a darle al estado una ventaja cuando los productores están fijando el precio de las sesiones de locación, dicen los expertos de la industria.

Y la inclusión del trabajo de postproducción en el marco de estos incentivos federales también podría ayudar a California, ya que el estado recientemente aprobó su propio crédito fiscal centrado en atraer la edición, la mezcla de sonido, la composición y los trabajos de efectos visuales. Y desde L.A. el condado ha sido declarado zona de desastre, la producción allí podría calificar para un crédito de bonificación. La aprobación de la medida podría ser posible después de las elecciones del 3 de noviembre.

La pregunta es cómo el país que marcó la forma de ser de la industria del entretenimiento en el siglo XX perdió esa hegemonía, su lugar de privilegio.

Hace un tiempo marcamos que la poderosa y conocida MPAA, Motion Picture Association of America, era desde 2019 la MPA, Motion Picture Association, una demostración de que ya no se marcaba el pulso de la industria desde ese espacio y cuya capacidad de lobby solo para un país se había diluido.

Algunos hablan de las plataformas, otros de una política cultural más agresiva desde otros países. Lo cierto es que hoy el cine, las series y el resto del mundo audiovisual es más horizontal a la hora de desarrollar sus proyectos y por eso, también, más competitivo.

En esa competencia hay varios ejes y jugadores que quieren participar. A principios de septiembre se realizó la Cumbre Lumière, donde el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su homólogo surcoreano Lee Jae-myung firmaron un acuerdo de inversión por 1000 millones de euros entre ambas naciones, además de una declaración sobre las prioridades del sector audiovisual.

Temas que prometen abordar de manera multilateral: inteligencia artificial, piratería, educación en materia de imagen, seguridad laboral, igualdad y la transición ecológica.

Y quedó conformada una Iniciativa Internacional para la Resiliencia de los Cines Independientes. Que significa preservar los cines de arte y ensayo y reforzar la circulación de la diversidad cinematográfica en todo el mundo.

Explicado mejor, que no todo sea cine o series producidas desde las plataformas o el modo que hasta fines de los 90 correspondía a EE. UU., lo que explica la primera parte de este texto.

Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo explícito de numerosos directores distinguidos con el Oscar o la Palma de Oro, entre ellos el cineasta español Pedro Almodóvar, Sofia Coppola, Martin Scorsese, Nanni Moretti o Wim Wenders, entre otros, contará con una dotación inicial de un millón de euros, aunque aspira a recaudar 30 millones de euros en los próximos años.

Corea del Sur encabeza este espacio como una de las cinematografías que más crecieron en el último cuarto de siglo, no hay una plataforma que hoy no tenga una producción de ese lugar. Francia como un cultor del cine arte y de ensayo, funge de pata occidental y prestigiosa.

Este encuentro convocó a figuras como George Clooney, un europeo por adopción, Ted Sarandos de Netflix, gente de distintas cadenas de exhibición de latinoamericanos y personalidades de los festivales de cine.

Marruecos, Grecia y Portugal firmaron el tratado.

La declaración, un marco con aspiraciones de alianza mundial, complementa un panorama donde los contenidos buscan establecer un marco común dotado de principios, herramientas y acciones concretas para que países, creadores e instituciones puedan trabajar de forma conjunta en asuntos que definirán el cine del futuro, la televisión y los videojuegos, priorizando la creatividad y reconociendo el sector audiovisual como un destacado motor de crecimiento y empleo.

La declaración, que ha sido adoptada por países como Canadá, Finlandia, Grecia o Polonia, entre otros, busca generar y mejorar los negocios, pero no se olvida de la IA. Busca regular y monitorear cómo se aplica la herramienta en este nuevo mundo.

Mientras de un lado del mundo se avanza a campo traviesa y solo los sindicatos y creadores se preocupan, del otro se busca incidir en alguna regulación y frenar este avance.

Pueden pasar años, como pasa con las plataformas de redes sociales, para ver qué daños y ventajas reales dará la inteligencia artificial a las plataformas de contenidos audiovisuales, cines y empresas productoras.

El panorama de Sudamérica es heterogéneo. Pero Chile, Colombia y Uruguay han desarrollado su propia ley de incentivos o cash rebate para atraer proyectos, y lo vienen logrando con mucho éxito.

Brasil tiene un programa interno y busca conexiones exteriores. Y nosotros estamos en el medio de una nebulosa dentro de la cual nuestros técnicos y artistas viajan por el mundo para hacer el trabajo que no está en nuestra tierra. A veces para hacer cosas locales, a veces para hacer historias que parecen argentinas pero se filman en otras tierras.

Mientras no está claro cómo afectará la IA a la industria por estos lugares, más allá de achicar equipos, la preocupación general es que se generen puestos de trabajo. Que estos ejemplos que suceden en todo el mundo desembarquen en el país.

Ojalá pronto suceda, decía la canción.

Anuncian en la edición #168