BBDO Argentina quedó primera en el ranking de Diente
2020, una buena excusa para conversar con sus DGCs sobre
el trabajo premiado y la filosofía de trabajo en un año más
que exigente para todos.
¿Qué significa para una agencia quedar primera en el ranking de Diente? Campins: Sin lugar a dudas, era un objetivo que teníamos con Chris. Y
de esos objetivos que en algún punto casi que se ven demasiado utópicos. Porque
ya estadísticamente es difícil. El nivel es alto. Entonces es algo con lo que te
gusta soñar, pero a veces –y más si sos un toque cabulero como nosotros– no te
atrevés a decirlo mucho en voz alta. Cuando termina pasando, es alegría. Sobre
todo por el objetivo cumplido y, también, que suceda al segundo año y medio de
ser DGCs. Entonces alegría y a su un vez un poco de sorpresa.
Y en un año más que complejo. ¿Cómo lo encararon? Rosli: Creo que hay diferentes maneras de ganar o de llegar a cumplir
un objetivo. Teniendo en cuenta que esto arrancó con una pandemia… Nos
reagrupamos en marzo y dijimos: “Bueno, es un año para aguantar”, se empezó
a dar un montón de laburo y lograr cosas que estaban buenas. Y terminamos
siendo Agencia del Año en Diente.
Lo que los lleva a este podio son trabajos muy distintos, pero todos comparten
una comprensión del momento, del contexto. Campins: Tenemos dieciocho trabajos premiados. Entonces, eso te marca
la filosofía con la que nos tomamos el trabajo de todos los días. Inscribimos
casi todo el trabajo que hicimos. La forma en la que nos tomamos ese trabajo
debe tener un nivel de excelencia que pueda performar bien en un premio. Creo
que esa es la vara interna de la agencia. “Ok, vamos a atender un problema de
comunicación de un cliente, vamos a intentar resolverlo y que al mismo tiempo
se luzca”, y es lo que termina pasando. Son trabajos con distintos clientes, con
distintas necesidades, con distintos presupuestos, con distintos medios donde
tienen que funcionar. Muchos clientes necesitaron decir algo este año. Es muy
gratificante que todos los equipos de la agencia fueron premiados y en distintas
categorías.
Arranquemos con el Grand Prix. ¿Cómo fue ese brief de Tulipán? Y que más
me pueden contar de esa campaña que comunica un dato desolador. Rosli: El brief de Tulipán arrancó hace seis años, siete años, cuando empezamos
a trabajar con ellos. La marca venía desde otro lugar. Con otro tono, otra manera
de hablar. Por ahí más liviana, más divertida, más jocosa. Y nosotros empezamos
a buscar un rumbo distinto. No quiero decir propósito porque ya es como una
palabra demasiado utilizada hoy. Pero de alguna manera darle como otro sentido
a la marca. Estamos siempre atentos a lo que pueda suceder para que Tulipán
pueda hablar y tomar una postura. Por suerte tenemos una marca que nos deja
ser, que confía y que va para adelante con este tipo de ideas. Así que es como un
brief siempre abierto. Es la realidad la que te briefea todo el tiempo con Tulipán.
Con “Mayores Cuidados”, un comercial muy chiquito, lograron comunicar
mucho y muy profundamente en un momento en el que todos trataban de
decir algo. No es fácil hacer comunicación gubernamental o de gestión en
este momento. Rosli: Sí. Particularmente, esa campaña salió muy al principio de la pandemia,
cuando todavía no se sabía cómo filmar. Personalmente, me encanta por varios
aspectos. Uno, mucha gente me dijo que cuando terminó de verla, le dieron ganas
de llamar a los viejos o a los abuelos. Es como el punto número uno: cumplió
ese objetivo tan importante de toda esa locura que estábamos viviendo, darte
cuenta de que había gente de riesgo que por ahí estaba resola y en la locura del
laburo uno se olvida de agarrar el teléfono y hacer un llamadito que les cambie
el día. Fue muy bien recibido fuera y dentro de la publicidad. En ese momento
con Augusto [Giménez Zapiola] nos dimos cuenta de que se podía filmar de otra
manera y por eso nos fuimos a esos planos más cerraditos, más cuidados y que
también aportaron más emoción a la pieza.